Que mi madre se esté adentrando en este mundo tecnológico tiene muchas ventajas. Todo lo que recibe, lo manda, y todo lo que ve, también. Así, aunque de vez en cuando tenga en mi bandeja algo súpercursi, otros correos merecen realmente la pena, como el que recibí ayer, emocionante y fantástico a la vez, que me avisaba de la contraportada de La Vanguardia sobre Albert Casals, un curioso caso de turista que a continuación detallaré.

             Albert Casals no es un viajero cualquiera. Rompe todos los prototipos de turistas. Este joven catalán de dieciocho años lleva consigo un sinfín de países a sus espaldas, y en todos triunfa. Podría pasarse días y días contando sus enriquecedoras experiencias para dejar boquiabierto a todo aquel que las escuche. Gracias a su valentía y sus ganas ha visitado todos los continentes, aunque no va a parar y el próximo objetivo es pasar seis meses en África y otros seis en América. Además, su presupuesto no supera los tres euros diarios, apenas para alimentarse, por eso ha dormido en toda la clase de lugares que se pueda imaginar: parques, estaciones, playas, casas ajenas... Y todo esto en silla de ruedas.

             Aventurero y sonriente como nadie, Albert cogió la silla de ruedas a los ocho años después de haber superado una leucemia, que en muchos casos llega a ser mortal. La lucha contra el cáncer comenzó cuando sólo tenía cinco años. A partir de ahí fueron cuatro los inviernos que se sometió a continuos tratamientos, hasta que llegó al punto decisivo: o se operaba y quedaba en silla de ruedas o moría. Desde ese momento sus padres se adaptaron a la nueva situación; no lo sobreprotegieron por su minusvalía y por eso, años más tarde se convirtieron en una de las claves que han permitido que Albert disfruta cada día. "Vemos que se lo pasa tan bien y está tan feliz...", dice su madre. El primer viaje, a Bruselas, lo hizo acompañado de su padre, pero todos los posteriores los hizo sólo, y también lo hará a pesar de que su madre le advierta de que "toda esa costa es una zona muy conflictiva", en referencia a África, su próximo destino.

             ¿Qué pasa si le robaran? Le daría igual, ya conseguiría cómo arreglárselas, pero nunca podrán quitarle todo lo vivido y lo feliz que es cuando conoce a gente de todo el mundo.

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Paloma.