Ocho meses de cárcel para el agresor del ferrocarril
El joven barcelonés, Sergi Xavier Martín, quien agredió a una inmigrante en un tren de Barcelona ha sido condenado a ocho meses de cárcel por los tribunales de la ciudad condal.
Los hechos se perpetraron el 7 de octubre de 2007 en un tren de la red de Ferrocarriles de la Generalitat. Una joven de 15 años y de nacionalidad ecuatoriana se encontraba ocupando un asiento del tren, cuando Sergi Xavier la agredió sin precedentes, causándole lesiones en buena parte de su cuerpo.
El agresor declaró ante los tribunales, "Me doy asco a mí mismo, aquel día no era yo, iba bebido y había tomado pastillas de éxtasis, no me acuerdo de nada". Este hecho se valoró positivamente a la hora de dictar sentencia al igual que las declaraciones de la agredida, la cual no precisó un tratamiento psicológico después de lo sucedido.
El acusado ha sido condenado por un delito contra la integridad moral, ya que la agresión se realizó por la condición de la victima de inmigrante, mujer, y menor.
Además Sergi Xavier se verá obligado a pagar una indemnización que asciende a 6.000 € y no podrá acercarse ala victima a menos de 1.000 metros. Sin embargo, al no presentar antecedentes penales el joven no ingresará en la cárcel.
Entrando en valoraciones personales, es denigrante que este tipo de actuaciones se sigan viendo en un país como es España. Un país que no hace muchos años atrás fue un país de emigrantes, porque aquí no había para vivir. Situaciones como esta reflejan el grado de ignorancia y falta de moral que existe en nuestro país. Curioso es también el caso de la joven agredida, que al día siguiente de la agresión y según el diario Canarias7, salió con sus amigas de fiesta como un día normal, tratando de recuperar su vida anterior.
Otro hecho relevante es la actitud de otro pasajero del tren que viendo lo que estaba sucediendo a su lado, ni se inmutó, ni trató de socorrer a la joven. ¿Un acto de protección personal o una aceptación de lo que estaba ocurriendo?. Quizás lo primero. Es un hecho sin precedentes, pero a mi juicio considero que podría haber hecho algo por parar la agresión.
En conclusión, ¿volverá a ocurrir algo parecido? ¿Somos un país tolerante? ¿Realmente somos racistas?
¿Las respuestas? Solo hace falta echar un vistazo a nuestro alrededor.
Fuente:
Pedro Machín

