Fueron dos noticias en muy poco espacio de tiempo las que me hicieron imaginar una situación paradójica. Primero la manifestación de policías nacionales que pretendían un aumento de sueldo, y un par de días más tarde me sorprendieron las revueltas y las detenciones en una protesta antiBolonia de Barcelona. Antes de entrar de lleno en la reflexión sobre una hipotética manifestación violenta de los manifestantes (que son polis), les expongo a continuación algunos puntos de por qué han decidido salir a la calle.
Los policías nacionales no sólo reclaman mejoras salariales, sino también laborales o de seguridad, como el reconocimiento de un calendario de trabajo con jornadas justas o la elaboración de uniformes especiales para los motoristas. Se puede decir que la relación competencias-sueldo es la peor en comparación con el resto de cuerpos, pues al final de mes los encargados de todo el territorio nacional se embolsan unos 1500 €, discreta cantidad en comparación con los municipales, que aunque varía en función de la localidad, la mensualidad media suele rondar los 1900 €. En algunos sitios la cantidad se dobla, como en Marbella (es lo que tiene tener contactos marbellíes...). Además, los locales, en teoría, se ocupan de las atribuciones que no llevan a acabo los nacionales. Éstos últimos son los que se comen los marrones más fuertes, hablando claro. Algo tenemos en común los policías nacionales y los periodistas (¡por lo menos espero serlo en un futuro!): la vocación, que nos lleva a cometer la locura de trabajar generalmente en pésimas condiciones, a no ser que seas un fuera de serie.
Si digo que tengo un primo opositando para la Policía Nacional creo que está claro qué pienso, pero es más importante lo siguiente, así que vamos a abandonar el mundo real, darle rienda suelta a nuestra imaginación y a lanzar algunas preguntas que tan útiles resultan para alimentar el debate. Si en estos tiempos de crisis un miembro de la Policía Nacional de la manifestación se exaltara, agobiado por las deudas y esclavizado por los horarios, y además sus compis de profesión le apoyaran, ¿cómo actuarían los responsables de reprimir los conatos de violencia? ¿Igual que con los estudiantes antiBolonia? El vídeo que puso Saila es brutal e inconcebible. Esta es una situación en la que la porra otorga mucho poder al que la porta, y más si horas antes ya había habido tensión entre ambas partes. En el caso que tratamos los manifestantes dejaron sus placas y porras en casa para ir de paisanos, algo lógico. ¿Reaccionarían igual los ciudadanos ante una posible situación de violencia? Es decir, ¿se sensibilizarían tanto o la fama de la Policía Nacional de pegar a diestro y siniestro favorecería la indiferencia? Incluso creo que aquellos que se hayan visto involucrados en la excesiva fuerza empleada por los cuerpos de seguridad se alegrarían, por decirlo de alguna forma.
Para acabar, aunque nos quejemos, nos disfracemos de ellos en Carnaval, protestemos, les insultemos, les creemos un estereotipo, etc, etc., ellos son la seguridad de España, los que nos libran de gilipollas y a quiénes recurrimos cuando estamos en peligro. Maldigo la brutalidad de unos pocos que hacen que el trabajo correcto y arriesgado de otros no se valore lo suficiente.
Por cierto, la tan usual diferencia de cifras de manifestantes cuando la dan los organizadores o la policía también se ha dado en la concentración protagonista: según los organizadores, 22.000, mientras que el Ministerio del Interior la reduce a 7000.
Hasta aquí por el momento,
Paloma.
P.D: el monstruo ya ha reconocido ser culpable de todos los delitos que se le inculpaban, menos mal. Dejo para los lectores una frase suya: "me arrepiento, ya no puedo hacer nada para evitarlo, sólo aminorarlo". Va a ir al psiquiátrico lo que le queda de vida.

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