
La Conferencia Episcopal Española vuelve a las andadas. El lunes presentaron una polémica campaña, demagógica como de costumbre, en la que denuncian que las especies protegidas de la flora y la fauna gozan de mayor protección jurídica que los embriones, y reclaman "la misma protección que otros bienes" para los mismos.
El próximo 25 de marzo la Iglesia celebrará la Jornada en Defensa de la Vida, según ha declarado el secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José Antonio Martínez Camino. Este año la controversia está servida gracias a la reforma de la ley del aborto. Este proyecto de reforma, ha explicado la ministra Bibiana Aído, tiene como objetivo proteger a las mujeres que quieran abortar, pero también los derechos del no nacido a partir de que el feto tenga viabilidad. Los obispos se atreven a decir que además de ser una "ley injusta", "no tiene carácter de ley". Ahí es nada, ahora son todos jueces. Dios nos pille confesados...
Pero no se quedan ahí. La Jornada cuenta con promoción publicitaria, que este año se hará en vallas publicitarias por 37 ciudades españolas, en las que se ve a un niño junto a un cachorro de lince con el sello de "lince protegido", mientras que el bebé pregunta: "¿Y yo?...¡Protege mi vida!". A esto se añaden los 30.000 carteles para las parroquias y los ocho millones de dípticos (des)informativos que han comenzado a distribuir.
Las organizaciones ecologistas y de protección de animales se han unido para manifestar su rechazo a la campaña "Protege mi vida" de la CEE. Una de ellas, AnimaNaturalis, sostiene que "nos da a entender que en España se protege más la vida de los linces que la de los fetos, y ésa es una estrategia demagógica que insulta la inteligencia de los ciudadanos". Además, en su comunicado afirman que la Iglesia, molesta con los avances de la democracia, "de forma recalcitrante protagoniza incendiarias campañas que no hacen más que insultar el buen juicio y polarizar a la sociedad en falsas dicotomías". Está claro que una cosa no es incompatible con la otra.
Nos piden que protejamos la vida de embriones (dejo de lado los debates filosóficos, antropológicos, éticos y morales al respecto) mientras que el Papa va predicando el rechazo al preservativo entre africanos enfermos de sida... ¿Qué vidas hay que proteger?
Juliette

Jade Goody, concursante de varias ediciones de Gran Hermano, ha fallecido esta madrugada a las 3:55 a sus 27 años de edad y rodeada por su familia. Hasta aquí todo parece, más o menos, normal pero la cosa cambia cuando a esto se le suma que quiso retransmitir sus últimos días de vida a la televisión británica.
Benedicto XVI, que se encuentra de viaje pontificio por África, declaró el martes, durante su estancia en Camerún, que el sida no se resuelve con el uso de condones, sino que, por el contrario, éstos "agravan los problemas". Como siempre, la receta del pontífice, es fidelidad y abstinencia. Mano de santo, oiga. El mundo ha contestado a semejante puesta en peligro de la salud pública mundial, a un mensaje irresponsable que supone una reafirmación de la Iglesia en su defensa de sus dogmas ante la mayor epidemia de nuestro siglo. Dice Rebecca Hodes, de la campaña Tratamiento en Acción, que su afirmación supone que "para él es más importante el dogma religioso que la vida de los africanos".
udan a prevenirla. El ministerio afirmó que el preservativo "ha demostrado ser un elemento necesario en las políticas de prevención y una barrera eficaz contra el virus, según los estudios de laboratorio".
Soraya Arnelas, ha conseguido el billete a Eurovisión tras una final in-extremis realizada por TVE el pasado 28 de febrero para buscar el representante español al espectáculo por excelencia de la música europea que este año se celebra en la fría Moscú. No comentaré en esta entrada los porvenires del proceso de selección llevado a cabo por TVE durante estos meses, puesto que todo ello lleva una entrada exclusiva para el tema, o quizás un par más.
El joven barcelonés, Sergi Xavier Martín, quien agredió a una inmigrante en un tren de Barcelona ha sido condenado a ocho meses de cárcel por los tribunales de la ciudad condal.
udó por un día, como todos los años desde hace ya seis, de sus estudios de RTVE a 